28.11.12

Me importa Un...Croc!

Por: Isabel Riascos, Economist | Fashion Writer, Blogger & Brand Consultant | @PepaMariaBlog 

2da Edición




''No asimilo la fascinación de andar por la vida (en público especialmente) con unos zuecos de plástico, con hoyos que hacen lucir tus pies como un par de cocodrilos''. 





"Los Crocs, los llamativos zuecos de colores que son tanto amados como odiados, aparecieron en las tiendas en 2004 y fueron un éxito inmediato. Para 2007, la compañía de Colorado, Estados Unidos, vendía 50 millones de pares al año, alcanzando los 850 millones de dólares en ventas. Luego todo se fue en caída." - CNN. Pero claro, habían invadido el mercado, y así todo el mundo los usara, en todos sus colores seguía siendo el mismo producto, lógicamente se saturó el mercado. Sin embargo, aprendieron y diversificaron el producto. Evidentemente, no hay limites para el mal gusto y la compañía logró 150 millones de dólares en utilidades, y 1000 millones de dólares en ingresos totales hacia el 2012. Bastante significativo para una empresa relativamente joven y con un producto tan feo. 


Así como unos cantan bonito, pintan bonito, o diseñan bonito, otros tienen un gusto bonito. Y sin excepción alguna, he de creer que la gente también nace con un gusto... por lo feo. Por más dilemas de ‘entre gustos no hay disgustos’, tengo la nobleza de informarles que !SI LOS HAY! y un ejemplo de ello son los crocs; zuecos de goma que se pusieron de moda sin razón alguna, ah sí, perdón bajo el pretexto disfrazado de ‘comodidad’. 



¿En qué momento la comodidad decidió adoptar una forma cocodriluda tan dantesca para volverse un hit digno de adoración por muchos e inundar las calles? Fueron la profecía maya en su máxima expresión. El cuento es que hoy muchos de la especie humana andan con los odiados o amados crocs; y peor aún, se creen DI-VI-NOS llevándolos.


De mi abuela materna pepa gran modista, aprendí muchísimas cosas, pero hay dos muy ciertas: 1ro. El buen gusto no es cuestión de plata y 2do. Ponerse lo que TODO el mundo se pone, es NO tener gusto. Se revolcaría en su tumba al verme con unos crocs. 



Mi honesto criterio, a lo cual hoy algunos periodistas le llaman ‘la voz moderna e irreverente de la mujer moderna’. A lo que respondo: pero por favor! a nadie le gusta escuchar la verdad, es amarga y nos ofende. Por eso ahora quien la dice es irreverente, como yo. Hay mucha preferencia  por parte de algunos a vivir en esa burbuja estilística del Montonera-Style, donde: '' todo es lindo, todo me queda bien y si todos se lo ponen, pues me lo pongo yo también porque es lo máximo''. CRASO ERROR!. 





Es justo decir, que nadie tiene la última palabra en cuestión de gustos, pero si sé: que los crocs son de pésimo gusto, me causan física alergia como ningún otro adefesio y estoy hasta el tope de ver a 'todo' el mundo (en su mayoría mujeres) con ellos y en 'todo' lado! Tal vez, ‘pare de sufrir’ me diría mi abuela pepa, pero simple y llanamente no puedo con ellos!


Un blog de moda inglés llamado The Fashion Police hizo una encuesta a sus lectores para que votaran por el mayor “fashion crime” del año, y los Crocs arrasaron con el primer lugar.  

Son un tema conflictivo, algunos los aman y otros (como yo) los detestan, no hay opiniones intermedias o indiferentes. Los que están a favor (y son dueños de al menos un par) se excusan diciendo “es que son TAN cómodas!!” y los que estamos en contra respondemos pero es que son TAN feos!!. No sé en que momento la palabra comodidad se volvió sinónimo de fealdad.



El buen (o mal gusto) nace con la persona y se desarrolla a lo largo de la vida de cada quien. De igual forma, se aprende, se cultiva, se practica y se transforma en su estilo propio. Por supuesto que existe la excepción a la regla, y podríamos llamarle ‘el síndrome de marimar’. Pero lo que si estoy segura es que el buen gusto NO nace con la plata como muchos piensan. El buen gusto (o la tendencia hacia este) simplemente nace o no nace con usted. NO es una cuestión de dinero. El que es naco es naco!



Conozco personas millonarias cuya simpleza y desorientado estilo aburre, y conozco gente sencilla cuyo estilo y gusto imponen. Así que he allí una disyuntiva, pero para no entrar en temas filosóficos retomemos el origen de este artículo: los groseros CROCS!. 


Para algunas personas tener buen gusto es algo tan natural como respirar, y que va en los genes Por ejemplo: tienes a esa amiga, mamá, tía o artista que siempre la ves y le admiras por su altísimo grado de elegancia, porte o simplemente su magistral estilo hasta para decir un insulto. Para otros el mal gusto también va en sus genes y eso hace que siempre respondan a los aberrantes productos en el mercado monumentos de la chabacanería. Por ejemplo, los amantes de los crocs. 


Así se hacen...

Vaya introducción la que me he gastado para hablar del desafío mas grande a la estética del calzado moderno. Pensandolo bien, ¿qué es un CROC?, digamos que un croc es a la humanidad, lo que la diarrea mental es al ignorante. Simple y llanamente son un monumento al mal gusto!. Y más técnicamente hablando, los crocs son unos pseudo-zuecos de goma diseñados única y exclusivamente para balneario! por John William Todd (Gracias Todd! #Sarcasmo), un residente de Canadá, quien luego vendió su invento y ganó millones de dólares ya que toda la gente de mal gusto corrió a comprarlos como locos. Es lógica pura, que entre 7000 millones de humanos una gran proporción tiene mal gusto y otra proporción reimos de ellos. El mal del siglo XXI no es el stress, es la proliferación del mal gusto (rayando en la lobería) de lo cual ampáranos Señor!. El mal gusto, vende; y es monetariamente más asequible a las masas que el ''buen gusto''.




'Soy médico y para eso existen los Birkenston! Esos crocs pueden hacer que un paciente entre en paro en segundos!'' - Algunas opiniones




Y como al que no quiere caldo se le dan dos tazas, en la compañía que hoy los fabrica su grupo creativo pensó: “estos hermosos zapatos están muy básicos, démosle un toque ultra-fashion con un baño de escarcha plateada y negra que emule la piel de una cebra, y seamos más magníficos aun, agreguémosle cualquier cantidad de colgandejos, Oh sí!, que tal un hermoso Bob Esponja?’ Y BANG BANG!… Así fue como nos invadieron los crocs, hasta con el aplique estrella: los de peluche rosado hello-kitty!. De verdad, Ya no hay temor de Dios!. 

Buen gusto es, tener la plena seguridad de ir con un jean y una camiseta, flats o tacones, caminar con elegancia y transmitir ese aire de mujer ultra glamurosa y segura. Mal gusto es ir por las calles, con el Jean de gigante marquilla DOLCHE&GAVANA, ARMANNI, DIZEL para chicanear (impactar) y la camiseta ombliguera, independiente de que muestres o no el abdomen plano de gimnasio o plano con morado de famosa fibrosis post-lipocienta, y para completar el kit del outfit: los espectaculares crocs!. 

Buen gusto es generar armonía con lo poco o nada que se tenga a la mano (en cuanto a prendas o tu figura). Mal gusto es correr a comprar lo último que salió en las pasarelas única y exclusivamente para creer que se está ‘IN’ socialmente, y ponérselo tristemente sin decoro alguno. 


Buen gusto es tener por lo menos en tu closet una camisa blanca de seguridad, un blazer negro de fortaleza y unos tacones llenos de sensualidad y saber adaptar las tendencias a tu estilo de vida y personalidad. Herramientas básicas que a la hora del té no son tan básicas, pues el corte, el textil y el diseño de las famosas prendas ‘básicas’ serán siempre importante. Mal gusto es vestirse con prendas costosas, y creer que la prenda te hará persona. 

Buen gusto es saber vestir, entender la forma de tu cuerpo y descubrir que los colores son más que amarillo, azul y rojo. Mal gusto es, uniformar tu atuendo diariamente por colores, levantarte y decir hoy me visto de rosado por ende, salir a la calle impregnada de rosado desde los feos 'crocs', pasando por la blusa, la correa, el bolso, los aretes y el mega-caimán que le agarra el pelo. 

Mal gusto es ponerse crocs si usted no tiene la edad de mi sobrinita 4-5 años, o trabaja en áreas de la salud, medica-o cirujana, chef, niñera u otros oficios específicos, o tiene 85 años. De peor gusto aun, ponérselos porque se los ve a 'todo el mundo', le parecen DI-VI-NOS,  y los tiene hasta escarchados en animal print con cualquier cantidad de colgandejos y hasta peluche!.


Sé que tal vez a más de uno le sentará como patada en la nobleza este artículo porque amará los crocs, pero sabe algo: Me importa un CROC!!! Son simplemente espantosos y me tienen saturada. No se ofenda mucho, recuerde que usted es libre de ponerse lo que quiera, y yo de expresar mi posición frente a ellos. Y dos cosas: Los crocs no hacen parte de ningún atuendo fabuloso, al igual que la elegancia no es un bolso de miles de dólares (eso es un lujo), elegancia es sudar Chanel No.5 sin ni siquiera habérselo aplicado. 

Alguien que también  los odiaba creó el blog I Hate Crocs, y otro lanzó una página de Facebook llamada "I Don't Care How Comfortable Crocs Are, You Look Like a Dumba**" (“No me importa qué tan cómodos son los Crocs, pareces un tonto”), que tiene más de 1.6 millones de “likes”.

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5 comentarios:

  1. Yo aprendí mirando el mundo, que el mal gusto tiene un origen, un contexto, y una historia cultural. No tiene que ceñirse a ciertos cánones. Personalmente, los crocs no son de mi gusto, pero creo que tienen una razón más allá del mal gusto innato de la gente. Es como criticar a todos estos mochileros tipo Comer Rezar y Amar porque usan pareos, o no se lavan el cabello, cuando por precio y utilidad puede que se usen, sin importar el criterio estético de los conocedores.

    Hay algunas cosas en las que acuerdo contigo, el status del dinero, por ejemplo, que deba implicar un cierto gusto "superior", eso es ridículo. Así como una marca, pero me pongo en los zapatos ( y lo digo por la familia en la que crecí, y mis orígenes), de aquellos que ostentan su riqueza sin conocimiento, o por historia personal. Con los crocs, me parecen feos, pero son tan válidos como ponerse el Chanel Número Cinco para dormir.

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