5.2.13

La Era de Estilo Michelle Obama


"Lo que los racistas no saben, es que su sombra es negra." - @MichelleObama.


Por: Isabel Riascos, Economist | Fashion Writer, Blogger & Brand Consultant | @PepaMariaBlog

Read Here The English Version


La primera dama de las dos portadas en VOGUE. Para estar claros, nunca antes hemos visto a la mujer de raza negra ampliamente proyectada con jerarquía, clase y respeto en imágenes de perfección y estilo como pasa con ella. Mas allá, desde la era Jackie Kennedy-Onasis (buen gusto y sofisticación), la Casa Blanca dejó de ser residencia de una Primera Dama referente mundial de estilo.

Foto: cortesía de VOGUE magazine

                                                                     
Siendo así, de Jackie O. a la nueva O: Michelle Obama. Hacia el 2008 la escena mundial de la moda supo que una nueva trendsetter nacía. Imposible no dirigir los ojos hacia ella. A pesar de los humanos discursos de su esposo, la gente solo murmuraba ¿qué tiene puesto ella? Adiós atuendos aburridos de primeras damas, démosle la bienvenida a la era de estilo Michelle Obama. Tan pronto se convirtió en Primera Dama sus atuendos comenzaron a conectarse con mujeres de todo el mundo y de todas las clases, ¿La razón principal? Su propensión a mezclar prendas lujosas con prendas asequibles de marcas de la Moda-Rápida, sin restarle importancia claro está, a sus combinaciones vibrantes y llenas de clase.


No hay duda de que su apariencia exclama que ella es la Primera Dama del estilo, irradia seguridad y fuerza. Es claro que ama la moda y su sentido de estilo impresiona a expertos y a no expertos lo cual la ha posicionado como una de las figuras públicas más influyentes en las últimas décadas de la moda al lado de Catalina, Duquesa de Cambridge.

Ser Michelle Obama no implica ser solo estilosa. Para bien o para mal, su impactante estilo hace que la gente que solo juzga libros por su portada ignore cuan bien educada, fuerte y exitosa es ella sin mencionar que fue una mujer negra creciendo en la década de los 60’s, en la chocante sociedad americana para ese entonces. No sobra destacar que tiene educación en prestigiosos campus como la Escuela de derecho de Harvard y la Universidad de Princeton. Tristemente, la ropa es lo primero que la gente ve. Pero dejando eso a un lado, celebro su estilo porque va más allá de la simple ropa. Todo lo que ella usa importa y de qué manera, ha creado un frenesí comercial en la industria de la moda y parece no detenerse.


Foto: Annie leibovitz para VOGUE.

No solo los medios, miles de mujeres aman ver lo que lleva puesto, y quieren recrear en la cotidianidad de sus vidas los códigos sociales que su estilo emana comprando lo que ella usa. Uno de sus ases bajo la manga: los accesorios. Bien sea su emblemático cinturón, guantes, prendedores o collares, su tacón muñeca o sus clásicas ballerinas, no le teme al color ni al glamur de mujer. Acentos que hacen de su elegancia-informal un estilo fácilmente atractivo para la mujer profesional, madre y moderna de nuestros tiempos. Su estilo invita a experimentar con lo que se siente cómodo, a romper estereotipos y aun así seguir luciendo apropiadas en un mundo dominado por hombres.

Sin esfuerzo alguno, parece recrear feminidad recargada de detalles atrayentes nada característico de Primeras Damas anteriores. Es sexy en la forma más clásica posible, un truco nada fácil de conseguir. Todos hablan de su figura firme y sus envidiables tonificados brazos. Nada que ver con la típica mamá adora ‘mom–jeans’.

Al ser poderosa lo que usa es trascendental y envía un mensaje claro a la industria al mezclar marcas de diseñadores reconocidos en la escena americana o latina como (Michael Kors, Jason Wu, Isabel Toledo, Narciso Rodríguez, entre otros) con marcas asequibles del Street Style (GAP, ASOS, ZARA, H&M, J. Crew) en un solo atuendo.

Tan solo hace un par de semanas, impactó de nuevo durante los actos oficiales de la posesión de Barack Obama para su segundo mandato. Mientras su esposo daba tal vez el discurso más franco y sentido en su historia (que casi me hace llorar), la pregunta central que el aire murmuraba seguía siendo: ¿Qué está usando Michelle? Después de todo no es una pregunta tonta, sus interesantes elecciones de vestuario son un referente crucial en términos monetarios. Económicamente podríamos llamarlo El Efecto Michelle Obama: Lo que usa hoy, mañana se agota en retail. ¡Bingo! Crea decisivos alborotos comerciales en la industria de la moda que vale alrededor de US$350 billones de dólares en su país.

Su estilo abarca más aspectos, es perfecta insinuación de ese extraño lazo entre dos herramientas poderosas e influyentes sobre la sociedad como lo son la moda y la política. Ambos universos despiertan pasiones y derriten impulsos no domesticados en la humanidad en formas que ni siquiera lo notamos. Después de todo, el vestuario es un disfraz que usamos para seducir a la sociedad a nuestro favor. Moda y política, similares y complejas, ambas ansían seducir.  Y más allá del discurso político, el vestuario hace lo propio transmitiendo códigos sin abrir la boca. Todo es un encanto visual fruto del vestuario.

Los atractivos atuendos que usa llevan un mensaje claro, para una líder política mezclar marcas de lujo con marcas asequibles no es en vano, la sentencia de moda y política de su  estilo grita: “Soy una de ustedes”. Atrás quedaron los tiempos en los que líderes políticos  derrochaban frente a las masas con excesos y lujos en sus vestuarios o estilos de vida como sucedió en la era de la insensata extravaganza de María Antonieta en la Francia del S.XVIII. Hoy los gobiernos o monarquías no pueden darse esos “lujos”. La sociedad no tolera poner sus intereses en manos de dirigentes frívolos.

Ella usa moda con sentido y significado. Por eso, en días como el de la reciente posesión de Barack Obama, la ropa era más que ropa. Así como nuestros ojos presenciaban historia mundial en vivo y en directo por segunda vez, su vestuario iba más allá de ser simplemente ropa. Estaba impregnado de valores aspiracionales para la clase trabajadora, eso unido al encanto natural que se supo ganar.

Así pues, la era de estilo Obama sigue adelante. Cuando salió con el abrigo azul marino de Thom Browne diseñador no tan famoso, más reconocido por su línea masculina pero sí bastante galardonado dentro del sector; ella lanzó un grito al sector moda, lo cual es fantástico pues confirma que la industria no solo es lo que se ve en alfombras rojas o grandes campañas publicitarias. También hay cantidad de diseñadores allí afuera no tan reconocidos y talentosos que necesitan esta clase de impulso para beneficiarse del multi-millonario pastel de parte de un icono de estilo anti-estereotipos como ella. No en vano la industria de la moda sabe y reconoce que lo que Michelle Obama se pone es un asunto de escala global.  Una prueba viviente más, de cuan democrática se ha tornado la moda hoy.


Durante una entrevista para Oprah Winfrey, usa falda lápiz de ASOS AFRICA (moda con sentido social), su emblemático cinturón, un tono vibrante en el top y tacón muñeca.  Foto cortesía de  O. Magazine. 


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